Por Alejandro Pérez │ En los pasillos políticos de la capital vuelve a comentarse la posibilidad de reformar la Constitución Provincial. El objetivo principal sería la concreción de un viejo anhelo del colombismo y ahora también del macrismo, de acortar el mandato del actual gobierno encabezado por Gustavo Valdés.

Este acortamiento permitiría el regreso al poder efectivo del líder radical Ricardo Colombi. Este proyecto de reforma entroncaría con las aspiraciones del gobierno nacional de hacer lo propio con la Constitución Nacional. Ambas movidas además de provocar un shock político similar a la Guerra de Malvinas, apostaría a alinear legalmente a Argentina y a Corrientes con los postulados de los mandantes extranjeros y a apoderarse de los bienes y recursos naturales y estratégicos como humedales, energía, litio, tungsteno, petróleo, gas, pesca, turismo, y a la colocación de bases militares con supuestos fines humanitarios y ecológicos en la triple frontera.

No debe llamar la atención la presencia constante del presidente Macri con cualquier pretexto, últimamente con la “inauguración” del ciclo lectivo 2018 en Bella Vista. En los mismos mentideros políticos se compara la situación extrema del país con los años 1982, cuando aproximándose la caída de la dictadura cívico-militar apeló a la confrontación bélica con el Reino Unido, poniendo de pantalla una causa noble y patriótica como la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias, Islas del Atlántico Sur y Soberanía Antártica. Esta vez, las medidas políticas irían acompañadas por una amplia amnistía para aplacar a distintos sectores y hacer borrón y cuenta nueva. La cuestión en superficie del aborto es otra pantalla de distracción que solamente podría materializarse con la reforma de la Constitución Nacional que contemplaría otras leyes favorables al régimen imperante y a la “pacificación nacional” y comienzo de una nueva era donde deberían licuarse formas políticas viejas como los partidos políticos tradicionales justicialista y radical.

En nuestra provincia, el barajar y dar de nuevo que representaría el acortamiento de mandato de la actual dupla de “Gustavos” permitiría el retorno de Colombi, mientras que el macrismo aspira también a integrar la nueva fórmula gubernativa como mínimo, en la vicegobernación.

No está claro qué pasaría con las municipalidades y comunas; lo cierto es que también podrían cesar los actuales mandatos el 10 de diciembre de 2019.

Para consumar la reforma provincial, el gobierno no encontraría reparos ni oposición a la vista, con un radicalismo casi inexistente, un liberalismo licuado que comparte negocios de alto vuelo con sectores del poder, y un justicialismo derrotado y dividido, que recién está lamiendo sus heridas sin atinar a su reorganización e incluso colaborando algunos de sus elegidos, como se puede ver en la municipalidad de Goya.

Es casi impensable que el actual gobernador se corte solo y deje atrás el tutelaje de su patrón político, máxime teniendo en cuenta que no tiene poder propio y depende de fondos nacionales donde Colombi exhibe más que su cargo legislativo, su vicepresidencia de la pálida UCR, muchos de cuyos referentes como Ricardo Alfonsín quieren abrirse del desastre que dicen observar en el plan económico y en la corrupción del gabinete.

Pase lo que pase, el gobierno nacional huye hacia adelante y al concluir la semana se dijo oficialmente que Macri va por la reelección, al igual que Vidal y Rodríguez Larreta. Los tres conjugan la matriz del alineamiento de planetas; en nuestro territorio, la tripleta está formada por Macri-Valdés-Osella que sufriría cambios en un futuro inmediato según la hipótesis que ronda por ahí.

© Alejandro Pérez